viernes, 7 de mayo de 2010

Miedo y manipulación


Todos recordamos lo que ocurrió el fatídico 11 de septiembre de 2001. Todavía recuerdo como después de comer y de improviso aparecieron una imágenes de un avión chocándose contra un edificio en mi televisor. Mi madre pensó que era una broma, realidad virtual o algo así, minutos después nos enteramos que no, que era un avión real chocándose contra uno de los edificios más altos del mundo, la Torre Gemela de NY y para más pavor y pegadas junto a la pantallas, vimos chocar otro avión contra la otra Torre Gemela. En ese momento tenía tan solo 11 años, no podía saber la magnitud que rodearían estos hechos a lo largo de la historia.


Hoy, con 20 años, soy consciente de todas las consecuencias que ha supuesto para nuestra sociedad, para todos nosotros. El patriotismo en EEUU se disparó de una forma descontrolada, los medios atemorizaban día a día y Bush se puso a buscar unas “armas de destrucción masiva imaginarias”, haciendo incluso un video humorístico sobre ello, qué persona bromea con tal cosa? A causa de estas malditas armas de destrucción masiva se empezó una guerra, una contienda que segaría la vida de miles de personas e incluso de cientos de miles.

La armas químicas y biológicas que existían (si algunas vez existieron), fueron proporcionadas en su momento por el mismo gobierno de los EEUU, Gran Bretaña y por Corporaciones privadas. El mayor negocio de este tipo de armas lo tiene en exclusiva el país que quería destruirlas, el país que puso a sus tropas a matar gente y a capturar al corrupto y también sanguinario Sadam Hussein (no olvidemos los 5000 asesinatos que causó usando una gas venenoso en el pueblo kurdo de Halabja en 1988) ante la mirada atenta de los focos y objetivos, para que quedase bien claro a todo el mundo que esta era la respuesta ante el ataque contra su país, así era como respondía EEUU. Y todo por qué?
Queda bien claro…estas armas tan solo fueron una excusa, una farsa para hacerse con el control de un país empobrecido por las guerras y el hambre, pero con mucho petróleo en su suelo. Petróleo significa dinero!

Y nosotros qué vimos por la tele? Alardes de patriotismo, acuerdos absurdos entre países (siempre recordaremos el ridículo triángulo de las Azores), y miedo, mucho miedo. Este cóctel explosivo provocó en las audiencias estadounidenses apoyo e incluso una subida de la popularidad en un primer momento, de uno de los políticos más farsantes (que ya es decir, siendo político) de la historia. Menos mal, que España se manifestó, luchó y guerreó para no participar esta absurda contienda.

Pero hasta qué punto se nos puede llegar a manipular? La historia sabemos que la escriben los ganadores, pero esta historia con la cantidad de medios que existen actualmente debería poder contarse de otra forma, con más perspectivas. Miedo y manipulación fueron la clave.

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